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Economía Circular / 04.07.2022

Cambiemos la conversación sobre los envases multicapa

Cambiemos la conversación sobre los envases multicapa

Basta un pequeño paseo por el supermercado para darse cuenta de la fuerte presencia de los envases termoformados de PET en nuestro día a día. Representan ya más del 20% de los envases de PET y, mientras las botellas de PET se estabilizan, la producción de bandejas de PET se ha incrementado un 27% en el periodo 2018-2020. Las bandejas de PET tienen un alto perfil ambiental ya que incorporan una tasa media de más del 50% de contenido reciclado, pueden ser reciclables y, gracias a la versatilidad de su arquitectura de capas, son capaces de responder a los desafíos que plantean el desperdicio de alimentos y el calentamiento global.

¿Por qué los termoformados de PET/PE abarcan la mitad del mercado?

La principal razón radica en las diferentes ventajas que otorgan este tipo de combinación:

  1. Mejor sellado base-tapa asegurando la efectividad del cierre.
  2. Mayor velocidad de envasado, proporcionada por la eficacia del sellado PE-PE, que requiere menos tiempo para ser procesado y conduce a una alta productividad en la línea de envasado.
  3. Facilidad en la incorporación de una capa de barrera PE / EVOH / PE en la tapa superior.
  4. Se pueden lograr soluciones de embalaje más ligeras.

También se debe considerar que las estructuras de PET/PE con barrera de EVOH son necesarias para proteger/asegurar las propiedades alimentarias y la vida útil de los productos, no solo para evitar el desperdicio de alimentos sino también para evitar el aumento en el consumo de más recursos y materiales derivados de la necesidad de reponer más veces los productos de los supermercados con toda la demanda logística y huella ambiental asociada. La funcionalidad del PE en los envases funciona también como barrera contra el agua y la humedad y el EVOH como barrera contra el oxígeno, por lo que ambos materiales son necesarios para prolongar la vida útil del producto.

¿Cuándo es posible pasar del multi al mono?

Todos estamos de acuerdo sobre la necesidad de usar, cuando sea posible, monosoluciones fáciles de reciclar. Ese “cuando sea posible” está referido a que el cambio a soluciones mono debe garantizar la misma funcionalidad que la solución PET/PE con respecto a la efectividad del cierre y el cumplimiento de directrices de reciclabilidad (DfR). Vale la pena recordar que un envase adecuado facilita el reciclaje pero, lo que es más importante, reduce el desperdicio de alimentos alargando la vida útil de éstos en el lineal del supermercado. Además de consideraciones éticas, este punto es realmente preocupante debido al alto impacto ambiental de los productos y la escasez de alimentos.

La industria del envasado de productos de primera necesidad de alta barrera, embutidos en lonchas y productos alimenticios grasos, por ejemplo, ha intentado cambiar de PET/PE a soluciones MonoPET sin éxito. Parece que las soluciones de MonoPET para este tipo de productos no alcanzan, por el momento, los requisitos necesarios para asegurar la efectividad del cierre durante la fabricación, especialmente en atmósfera acuosa y/o productos grasos, por lo que no alcanzan las propiedades de conservación exigidas para la estanqueidad agua-aire, entre otras cosas. Además, las soluciones MonoPET no funcionan y no son útiles para los sistemas Form-Fill-Seal.

Es decir, las soluciones monocapa son reconocidas como una solución óptima cuando no se necesita barrera o sólo se requiere una barrera baja pero las soluciones multicapa ofrecen la mejor opción para aplicaciones de alta barrera. Hay que señalar que las soluciones monoPET tienen sus propios problemas relacionados con los aditivos para mejorar la funcionalidad de la barrera y que monoPET no es lo mismo que reciclable.

¿De qué hablamos cuándo hablamos de reciclabilidad?

De acuerdo con la baja capacidad actualmente disponible para el reciclaje de bandejas de PET en Europa (ya sea mono o multi), los termoformados de PET se consideran en algunos documentos y publicaciones como «técnicamente reciclable» pero no «reciclable en la práctica».

El gran problema es que otras definiciones más generales de envases «reciclables» (por ejemplo, la Fundación Ellen MacArthur(1)), solo consideran reciclables aquellos envases que han logrado una recogida, clasificación y reciclaje posconsumo exitosos que han demostrado funcionar en la práctica y a escala. El resultado perverso es que cualquier tipo de envase nuevo es considerado “no reciclable” (aunque exista una tecnología disponible en el mercado para su reciclaje) ya que no contará, por una simple cuestión de tiempo, con las infraestructuras de recogida y selección adecuadas ni con las instalaciones de reciclado. Es decir, obvia la necesidad de desarrollar la infraestructura para la recogida, clasificación y reciclaje de cualquier tipo de envase nuevo o relativamente nuevo, en comparación con los históricos y más antiguos, como las botellas de PET, que la tienen porque ha dispuesto de ese tiempo.

La cuestión clave aquí es que las empresas necesitan una masa crítica de un tipo de material y/o envase para invertir en el diseño y construcción del proceso y las instalaciones de reciclaje y ese proceso lleva varios años. Además, si un tipo de envase se califica de “no reciclable”, el interés y la voluntad de los inversores disminuyen de forma crítica.

Afortunadamente, tal y como se afirma y demuestra en recientes publicaciones y congresos(2), la capacidad de reciclaje de termoformados de PET (para todas las soluciones, mono y multicapa) está aumentando exponencialmente y lo seguirá haciendo en los próximos años, por lo que para las bandejas de PET la amenaza de caer en ese bucle perverso debido a este enfoque limitante es menor que para otro tipo de envases, nuevos o relativamente nuevos.

¿Por qué es crucial contar con directrices de reciclabilidad para bandejas?

La economía circular necesita del reciclaje y de la prevención de residuos para mantener los materiales en el circuito de producción y minimizar el uso de los recursos. En la práctica, la reciclabilidad de un envase comienza con su diseño, seguido de la forma en que recoge, se clasifica y se presenta para su reciclaje. En este sentido, el sector del termoformado de PET debe unir esfuerzos para crear la masa crítica necesaria en los residuos de flujo posconsumo del termoformado de PET para hacerlo escalable de forma rentable y asegurar que cuando los residuos lleguen a los recicladores de bandeja éstos sean reciclables.

Para esto último, la Fundación Plastic Sense cuenta con unas directrices para garantizar la reciclabilidad de los envases termoformados de PET, tanto monocapa como multicapa. Para impulsar una versión europea armonizada de las directrices y totalmente alineada con las directrices de la Comisión Europea sobre economía circular de los plásticos, como miembro activo del Grupo de Trabajo de Termoformados de Petcore, hace un año la fundación puso a disposición del grupo técnico ese documento como borrador inicial base para trabajar.

Las directrices, desarrolladas junto con agentes de la cadena de valor, reflejan el estado del arte de las tecnologías comerciales que actualmente funcionan en Europa, independientemente de si operan en un país europeo o en varios, y muestran el compromiso de la industria con el objetivo de hacer que todos los termoformados de PET sean reciclables para 2030.

¿Cómo se puede acreditar la reciclabilidad de una bandeja de PET?

Retray es un esquema de certificación de la Fundación Plastic Sense para consolidar un modelo de economía circular en la cadena de valor de los envases termoformados de PET mediante la cuantificación del contenido en material reciclado y la verificación de su reciclabilidad.

Esta certificación reconoce y divulga la labor de aquellas empresas que introducen, como materia prima secundaria en sus procesos productivos de fabricación o utilización de lámina y/o termoformados, tanto monocapa como multicapa, PET reciclado transparente incoloro procedente de procesos de reciclado en el circuito tray-to-tray homologados por la fundación, junto con PET reciclado de otros orígenes.

Retray tiene una doble vertiente: como certificación de proceso (Retray Proceso) y como certificación de producto (Retray Producto) y, por tanto, una misma empresa puede obtener más de un certificado, en función de la cantidad de instalaciones y de productos que desee certificar. concretamente:

  1. Retray Proceso se otorga a los procesos de fabricación de: lámina, lámina + termoformados, termoformados o envases.
  2. Retray Producto se otorga a productos concretos de lámina de PET, cuerpos rígidos termoformados (base o tapa) o envases fabricados en las instalaciones que cuenten con los procesos, anteriormente detallados, ya certificados.

Todas las empresas interesadas en verificar la reciclabilidad de sus láminas, termoformados y bandejas de PET, de acuerdo a la directrices de reciclabilidad publicadas por la Fundación pueden hacerlo a través de Retray Producto. La verificación del cumplimiento de las directrices se efectuará por parte de un Laboratorio Autorizado.

Contáctanos a través de info@fundacionplasticsense.eu para más información.

(1) De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, un envase o componente de un envase es reciclable si se demuestra que su recogida, clasificación y reciclaje después del consumo funcionan con éxito en la práctica y a escala.

(2) “PET market in Europe state of play 2022. Production, collection and recycling”, EUNOMIA; “Recycling PET thermoforms working group. Design guidelines and last technical developments”, Session 4 “Working Groups update”, Ana Fernández, KP